Valle
Corría, corría sin saber; entre el valle de pétalos negros y estruendosos recuerdos como si se trátase de perseguir a la vida misma, como si le faltase el aire que respiraba. Corría como gacela, armoniosa con el viento, como si se trátase de una danza incansable seguida por una melodía inalterable. Seguía, ahí, a los lejos, mirándola él; como si se trátase del cazador que espera a su presa. Solo la observaba para su deleite; para calmar sus deseos de quererla; de poseerla; de que fuera suya por siempre. Y ella simplemente corría como si no tuviera nada más que hacer en la vida...