Hasta el cielo, Mamá.

 Han pasado un poco más de 4 meses y ya no estás.

Y tal vez suene a cliché pero, has dejado un vacío que nada ni nadie puede llenar.

Este iba a ser un año de muchos cambios aún, ¿recuerdas, má? Iba a ser el año en el que plasmaríamos todos nuestros sueños en nuestro hogar, en nuestro huequito.

Pero te fuiste, cuando deberías seguir aquí. cuando faltaba mucho por hacer.

Te fuiste cuando faltaban más de tus risas; más del sonido de tu voz bailando por la sala; más de tus anécdotas; más de tus canas en todos los peines de la casa; más de tu aroma; más de tus ojos soñadores; más de tus sueños; más de tus bromas; más de nuestros almuerzos a las 7 de la noche; más de tu lucha y perseverancia; más de tus regaños y tus besos; faltaba más vida.

Y la vida es cruel, mamá; te arrancó de mi lado, de nuestro lado sin advertirlo.

La vida es cruel, porque te llevó cuando aún te necesito aquí, cuando aún no me siento lista; cuando nos faltaba tanto por vivir.

Hoy, me siento tan sola; no tengo tus abrazos, tu presencia cuando no podía dormir; no estás para calmar mis sollozos cuando el dolor apremia y hunde; no estás para calmar mi angustia.
No hay quien me diga "mi princesa" y me cante al dormir; no tengo con quien conversar sobre tantas cosas de la vida que no entiendo; no tengo a quien llegar a la cama porque se quedó dormida en la mesa; no tengo a quien prepararle café.

Ya no hay el olor de los panqueques por la mañana; no tengo tu compañia para preparar tortat; no tengo tu alegría llenando cada rincón de la casa.

Y cuando todo vuelva, de alguna forma, a lo "normal"; no tendré a quien llamar al salir del trabajo; ya no me dirás "ay, tengo sed de una gaseosa" para que yo llegue con la gaseosa en la mano; ya no saldremos por las noches a recoger tus pedidos y de paso a comer algo.

Y hay millones de cosas más, má.

Ahora entiendo cuando me decías "tú no sabes que es perder a un padre"; y no, no lo sabía. Ahora entiendo tu dolor, y vivo el mío.

Y es que má, yo no estaba preparada para que no estés, yo aún te necesitaba aquí.

Per no volverás, y en donde quiera que estés mamá te agradezco todo lo que hiciste por mi: cada regaño; cada abrazo, cada lección, cada palabra de aliento; y todo el amor que me diste, todo lo que me enseñaste.

Gracias por ser mi mamá, por haberlo sido en este mundo; gracias por ser y haber sido el ser humano más maravilloso y lleno de amor que he conocido.

Gracias por ser y haber sido solo Tú.

Te amo.

Tu princesa.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Valle

Si no existiera...