Cuatro.
Yo, recuerdo muchas cosas de cuando era pequeña; recuerdo mis garabatos en la pared.
Recuerdo que me pasaba dibujando una casa con 2 o 3 pisos, y con su tejado y todo nosotros ahí, supongo que lo que dibujaba era mi casa, y las personitas mi familia.
Y es que, siempre viví con una familia muy grande; pero mi familia, era en ese entonces mi padre, mi madre y Jeri.
Recuerdo que vivíamos en un pequeño cuarto en el segundo piso de la casa de mis abuelos; era realmente muy pequeño. Creo que ni me llevaba bien con mi hermano (mi madre siempre me dijo que yo quería una hermanita y que cuando el nació yo le pegaba para que llorará). A pesar de todo, supongo que éramos felices.
Las peleas, discusiones, llamadas de atención, siempre existieron. Todas aquellas formas que los padres encuentran para castigar a sus hijos.
Luego, pasamos a ser 5, vino Gabo; y nos mudamos al tercer piso; más amplio para nostros y mejor aún, independiente del piso de abajo.
Pero a pesar de todo, no todo siempre fue felicidad. En sí, en ninguna familia todo es color de rosa.
Ellos, son buenos padres; pero, ¿hasta donde uno dice "sí, es un buen padre"?
Los recuerdos que tengo con mi padre son pocos. Y algunos con un poco de resentimiento. Muchas veces me preguntaba ¿qué pasó?, ¿no me quiere?; pero mamá siempre decía "si te quiere, papá te quiere mucho, solo que esta cansado" ó "tiene mucho trabajo". Y yo lo entendía, lo creía.
Pero hubieron veces, que no estuvo, que no llego o que llego tarde. Como mi fiesta de 6to, lo esperé; todos los hijos e hijas bailarían con su padre o madre, pero él, no llegaba. Tuve que bailar con el papá de una de mis compañeras y eso me dolió inmensamente en el alma. Lo odié y pensaba "no tengo papá, no le importo" y mamá decía "seguro es el tráfico, ya va a venir". Cuando llegó me alegre y al mismo tiempo me entristecí, ya todo había pasado. Así el bailara conmigo todas las piezas siguientes ya no tendría gracia; no iba a regresar ese momento, ese momento de la primera pieza y la más especial.
Y así, se fue perdiendo de muchas cosas importantes para nosotros, de muchos momentos; de esos momentos que supongo los padres atesoran con gran valor. Navidades, años nuevos sin él.
No pudo pedir permiso para ir conmigo a mi entrevista de la universidad. Estuvo mi madre, quien me abrazó y me dijo felicitaciones. Pero él, no.
Hubieron tantas actividades del colegio que él no estuvo; cosas que dejamos pasar con la típica frase de mi madre "comprendan a su padre, tiene mucho trabajo, esta cansado".
Cuando queríamos hacer algo con él, ir a jugar, ver tele, molestarle haciéndole cosquillas o hablar con él; se molestaba, nos gritaba y de un carajo prácticamente nos botaba.
Así que aprendí a no contarle nada, a dejar de tomarle importancia, a felicitarme yo misma de mis logros, de cada escalón que iba subiendo yo sola; pero siempre había alguien más ahí: mi madre.
Y luego pasando los años me di cuenta que al final mi familia sólo eramos los 4, sin él que se alejó de nosotros y se fue perdiendo muchas cosas.
Y ahora es que tal vez se da cuenta de lo que perdió. Pero me pregunto si realmente le toma importancia, ya que sin necesidad de hablar solo con acciones ha destruido lo que formo en tantos años. Y al parecer él tiene más importancia por otras cosas y otras personas.
Pero mi familia de 4 sigue ahí, con él o sin él; me di cuenta que aprendimos a seguir adelante y que mi madre tendrá y tiene hermosos recuerdos de su vida con nosotros 3; que cuando este más vieja y recuerde, recordará millones de anécdotas y situaciones que pasamos juntos los 4.
Pero a veces me pregunto, que recuerdos le quedaran a él, ¿tendrá tantos como mamá? Supongo que el día que este más viejo y quiera recordar se dará cuenta del tiempo que desperdició y que no podrá regresar y cambiar sus acciones, que no tendrá anécdotas suficientes con nosotros. Tal vez se arrepentirá, quien sabe. Pero algo si es cierto, ahora ya es muy tarde para empezar a cambiar.
Y al final de todo, con alegrías y tristezas, y con todos los problemas: mi familia son 4.
Recuerdo que me pasaba dibujando una casa con 2 o 3 pisos, y con su tejado y todo nosotros ahí, supongo que lo que dibujaba era mi casa, y las personitas mi familia.
Y es que, siempre viví con una familia muy grande; pero mi familia, era en ese entonces mi padre, mi madre y Jeri.
Recuerdo que vivíamos en un pequeño cuarto en el segundo piso de la casa de mis abuelos; era realmente muy pequeño. Creo que ni me llevaba bien con mi hermano (mi madre siempre me dijo que yo quería una hermanita y que cuando el nació yo le pegaba para que llorará). A pesar de todo, supongo que éramos felices.
Las peleas, discusiones, llamadas de atención, siempre existieron. Todas aquellas formas que los padres encuentran para castigar a sus hijos.
Luego, pasamos a ser 5, vino Gabo; y nos mudamos al tercer piso; más amplio para nostros y mejor aún, independiente del piso de abajo.
Pero a pesar de todo, no todo siempre fue felicidad. En sí, en ninguna familia todo es color de rosa.
Ellos, son buenos padres; pero, ¿hasta donde uno dice "sí, es un buen padre"?
Los recuerdos que tengo con mi padre son pocos. Y algunos con un poco de resentimiento. Muchas veces me preguntaba ¿qué pasó?, ¿no me quiere?; pero mamá siempre decía "si te quiere, papá te quiere mucho, solo que esta cansado" ó "tiene mucho trabajo". Y yo lo entendía, lo creía.
Pero hubieron veces, que no estuvo, que no llego o que llego tarde. Como mi fiesta de 6to, lo esperé; todos los hijos e hijas bailarían con su padre o madre, pero él, no llegaba. Tuve que bailar con el papá de una de mis compañeras y eso me dolió inmensamente en el alma. Lo odié y pensaba "no tengo papá, no le importo" y mamá decía "seguro es el tráfico, ya va a venir". Cuando llegó me alegre y al mismo tiempo me entristecí, ya todo había pasado. Así el bailara conmigo todas las piezas siguientes ya no tendría gracia; no iba a regresar ese momento, ese momento de la primera pieza y la más especial.
Y así, se fue perdiendo de muchas cosas importantes para nosotros, de muchos momentos; de esos momentos que supongo los padres atesoran con gran valor. Navidades, años nuevos sin él.
No pudo pedir permiso para ir conmigo a mi entrevista de la universidad. Estuvo mi madre, quien me abrazó y me dijo felicitaciones. Pero él, no.
Hubieron tantas actividades del colegio que él no estuvo; cosas que dejamos pasar con la típica frase de mi madre "comprendan a su padre, tiene mucho trabajo, esta cansado".
Cuando queríamos hacer algo con él, ir a jugar, ver tele, molestarle haciéndole cosquillas o hablar con él; se molestaba, nos gritaba y de un carajo prácticamente nos botaba.
Así que aprendí a no contarle nada, a dejar de tomarle importancia, a felicitarme yo misma de mis logros, de cada escalón que iba subiendo yo sola; pero siempre había alguien más ahí: mi madre.
Y luego pasando los años me di cuenta que al final mi familia sólo eramos los 4, sin él que se alejó de nosotros y se fue perdiendo muchas cosas.
Y ahora es que tal vez se da cuenta de lo que perdió. Pero me pregunto si realmente le toma importancia, ya que sin necesidad de hablar solo con acciones ha destruido lo que formo en tantos años. Y al parecer él tiene más importancia por otras cosas y otras personas.
Pero mi familia de 4 sigue ahí, con él o sin él; me di cuenta que aprendimos a seguir adelante y que mi madre tendrá y tiene hermosos recuerdos de su vida con nosotros 3; que cuando este más vieja y recuerde, recordará millones de anécdotas y situaciones que pasamos juntos los 4.
Pero a veces me pregunto, que recuerdos le quedaran a él, ¿tendrá tantos como mamá? Supongo que el día que este más viejo y quiera recordar se dará cuenta del tiempo que desperdició y que no podrá regresar y cambiar sus acciones, que no tendrá anécdotas suficientes con nosotros. Tal vez se arrepentirá, quien sabe. Pero algo si es cierto, ahora ya es muy tarde para empezar a cambiar.
Y al final de todo, con alegrías y tristezas, y con todos los problemas: mi familia son 4.
Comentarios
Publicar un comentario